
Hace unos meses comenzó a apretar las tuercas doña Hacienda a todos los contribuyentes con la noticia de un impuesto llamado CETU: Cuota Empresarial de Tasa Única, la cual tiene por objetivo evitar la evasión fiscal. Debemos comenzar por describir dos conceptos muy parecidos pero radicalemte distintos: la elisión y la elusión. La primera se refiere a la manera fraudulenta e ilegal del no pago de impuestos, práctica por demás amplia en nuestro querido México, mientras que la segunda, la elusión, consiste en la aplicación de "estrategias" fiscales que conducen a pagar lo menos posible en cuanto a impuestos, pero sin caer en algún delito. Hablando en cristiano, significa que existen muchas empresas, de todos lo tamaños, que buscan los huecos que la propia ley ofrece y justo donde las cosas son ambiguas, se acomoda para beneficio del contribuyente. Esto representa una paradoja: no podemos hablar de delito en el caso de la elusión, pero ¿cómo evitar esta práctica que perjudica a la Federación, impidiendo que se perciban los impuestos adecuados para aplicarlos en los planes y programas de gobierno?
Por esta razón, y sobre todo porque representa que no se concentren ingresos del orden del 4% del PIB, la SHCP está proponiendo que desaparezca paulatinamente el tan "agobiante" ISR y su lugar lo vaya ocupando la CETU. Durante 2008, la CETU será del orden del 16% sobre los ingresos totales de las empresas y si el ISR resulta mayor, se pagará entonces el ISR. durante 2009, se incrementará la CETU a 19% aplicando el mismo criterio. Para 2010, la CETU habrá reemplazado por completo al ISR. La solución parece fácil, no lo es tanto. Se tendrá que regular con lupa porque hasta hoy, la SHCP no contempla que se puedan deducir los conceptos de nómina y otros beneficios como los gastos médicos y otras prestaciones que las empresas conceden a sus trabajadores; esto provocaría una reducción importante de los beneficios que en materia social perciben los trabajadores.
Mientras por un lado, doña Hacienda necesita mejorar su sistema de recaudación y pareciera justa la CETU, por otro, las empresas tendrán que modificar el esquema de contratación a menos que se les permita deducir las nóminas y las prestaciones sociales. Para que se pongan de acuerdo tanto las autoridades como la iniciativa privada, se necesitará llegar a acuerdos que procuren poner contentos a todos. México no está para experimentos, y como dijera Brad Pitt en la película de "¿Conoces a Joe Black?" hay dos cosas inevitables en la vida: Hacienda y la muerte.
1 comentario:
Eduardo,
me parece muy bueno tu artículo, creo que gente como los actuarios pueden darnos luz acerca de la mecánica de este nuevo impuesto. ¿qué podemos esperar realmente de esta iniciativa? ¿qué sabes de la propuesta del PRI, al parecer reduce el cobro y hay deducciones?
Publicar un comentario